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El amor siempre perdura...

Un famoso profesor se encontró frente a un grupo de jóve­nes universitarios que estaban en contra del matrimonio. Los muchachos defendían que el romanticismo cons­tituye el verdadero sustento de las parejas y que es preferible acabar con la relación cuando ésta se apaga en lugar de entrar a la hueca monotonía del matrimonio.El maestro les dijo que respetaba su opinión, pero les rela­tó lo siguiente:
Mis padres vivieron cincuenta y cinco años casados. Una mañana, mi mamá bajaba las escaleras para prepararle a papá el desayuno y sufrió un infarto. Mi padre la alcanzó, la levantó como pudo y, casi a rastras, la subió a la furgoneta. A máxima ve­locidad, sin respetar los semáforos, condujo hasta el hospital más cercano. Cuando llegó, por desgracia, ya había fallecido.
Durante el funeral, mi padre no habló en lo más minino, su mirada estaba per­dida y casi no lloró. Esa noche, sus hijos nos reunimos con él.
En un ambiente de dolor y de nostalgia recordamos hermo­sas anécdotas sobre mi madre. Él pidió a mi hermano, que es teólogo, que le dijera dónde estaría mamá en ese preciso momento; mi hermano comenzó a hablar de la vida después de la muerte, conjeturó cómo y dónde estaría ella.
Mi padre escuchaba con gran atención y de repente, pidió:
“Llévenme al cementerio!”
“Papá”,respondimos nosotros, “son las doce de la noche. No podemos ir al cementerio ahora.”
Alzó la voz y, con una mirada con lagrimas, dijo: “No discutan conmigo, por favor; no discutan con el hombre que acaba de perder a la que fue su esposa durante cincuenta y cinco años.”
En ese momento se produjo un respetuoso silencio y  no discu­timos más. Fuimos al cementerio, pedimos permiso al cuidador y con una linterna a cuestas llegamos a la lápida. Mi padre la acarició, rezó y nos dijo a sus hijos, que veíamos la escena conmovidos:
 “Fueron cincuenta y cinco buenos años… ¿Saben?, nadie puede hablar delamor verdadero si no tiene idea de lo que es compartir la vida con una mujer así —hizo una pausa y se lim­pió la cara—. Ella y yo estuvimos juntos en aquella crisis, en mi cambio de empleo —continuó—. Hicimos la mudanza cuando vendimos la casa y nos mudamos a la ciudad. Compartimos la alegría de ver a nuestros hijos crecer y terminar sus carreras, lloramos uno al lado del otro la partida de nuestros seres más queridos, reza­mos juntos en la sala de espera de algunos hospitales, nos apo­yamos en el dolor, nos abrazamos en cada Navidad y perdona­mos nuestros errores… Hijos, ahora se ha ido y estoy contento, ¿saben por qué? Porque se fue antes que yo, no tuvo que vivir la agonía y el dolor de enterrarme, de quedarse sola después de mi partida. Seré yo quien pase por eso, y le doy gracias a Dios. La amo tanto que no me hubiera gustado que sufriera…”
Cuando mi padre terminó de hablar, mis hermanos y yo te­níamos el rostro lleno de lágrimas. Lo abrazamos y él nos consoló: “Todo está bien, hijos; podemos irnos a casa; ha sido un buen día.
Autor Desconocido.

Descubriendo El Verdadero Miedo ......

Un sultán decidió hacer un viaje en barco con algunos de sus mejores cortesanos. Se embarcaron en el puerto de Dubai y zarparon en dirección al mar abierto.
Entretanto, en cuanto el navío se alejó de tierra, uno de los súbditos - que jamás había visto el mar, y había pasado la mayor parte de su vida en las montañas
- comenzó a tener un ataque de pánico: sentado en la bodega de la nave lloraba, gritaba y se negaba a comer o a dormir. Todos procuraban calmarlo, diciéndole que el viaje no era tan peligroso, pero aunque las palabras llegasen a sus oídos no llegaban a su corazón.
El sultán no sabía qué hacer, y el hermoso viaje por aguas tranquilas y cielo azul se transformó en un tormento para los pasajeros y la tripulación.
Pasaron dos días sin que nadie pudiese dormir con los gritos del hombre. El sultán ya estaba a punto de mandar volver al puerto cuando uno de sus ministros, conocido por su sabiduría, se le aproximó: - Si su Alteza me da permiso, yo conseguiré calmarlo.
Sin dudar un instante, el Sultán le respondió que no sólo se permitía, sino que sería recompensado si consiguiera solucionar el problema.
El sabio entonces pidió que tirasen al hombre al mar. En el momento, contentos de que esa pesadilla fuera a terminar, un grupo de tripulantes agarró al hombre que se debatía en la bodega y lo tiraron al agua.
El cortesano comenzó a debatirse, se hundió, tragó agua salada, volvió a la superficie, gritó más fuerte aún, se volvió a hundir y de nuevo consiguió reflotar.
En ese momento, el ministro pidió que lo alzasen nuevamente hasta la cubierta del barco.
A partir de aquel episodio, nadie volvió a escuchar jamás cualquier queja del hombre, que pasó el resto del viaje en silencio, llegando incluso a comentar con uno de los pasajeros que nunca había visto nada tan bello como el cielo y el mar unidos en el horizonte. El viaje - que antes era un tormento para todos los que se encontraban en el barco - se transformó en una experiencia de armonía y tranquilidad.
Poco antes de regresar al puerto, el Sultán fue a buscar al ministro: -¿Cómo podías adivinar que arrojando a aquel pobre hombre al mar se calmaría? - Por causa de mi matrimonio -respondió el ministro.- Yo vivía aterrorizado con la idea de perder a mi mujer, y mis celos eran tan grandes que no paraba de llorar y gritar como este hombre. Un día ella no aguantó más y me abandonó, y yo pude sentir lo terrible que sería la vida sin ella. Sólo regresó después de que le prometí que jamás volvería a atormentarla con mis miedos.
De la misma manera, este hombre jamás había probado el agua salada y jamás se había dado cuenta de la agonía de un hombre a punto de ahogarse. Después que conoció eso, entendió perfectamente lo maravilloso que es sentir las tablas del barco bajo sus pies.

Paulo Coelho

Lo tienes todo...

Se acercaba mi cumpleaños, pediré un deseo especial al apagar las velas de mi pastel, me decía mientras cruzaba el parque. 
Allí estaba, siempre sonriente, un mendigo junto a las palomas que revoloteaban cerca del estanque.
De aspecto abandonado, este hombre miraba a las avecillas con una amplia sonrisa en su cara. Me senté a su lado al preguntarle por qué tanta Felicidad. Quise también sentirme afortunado al conversar con él y sentirme orgulloso de mis bienes y de ser un hombre al que no le faltaba nada. 
Tenía un muy buen trabajo y aunque las horas a veces parecían interminables, mi familia tenía todo lo que quería. Me acerqué entonces al hombre y le pregunte, "Caballero ¿qué pediría usted como deseo en su cumpleaños?" Seguro que pedirá dinero, me dije, así le daré unos billetes y habré hecho la obra de caridad del año. Mi asombro fue cuando el hombre me contesta con la sonrisa de siempre, "
Amigo si pidiese algo más de lo que tengo seria muy egoísta, yo ya he tenido todo lo que necesita un hombre en la vida y más"

Yo estaba verdaderamente intrigado. A mi asombro él continuó "Yo vivía con mis padres y mi hermano antes de perderlos una tarde de junio, conocí el amor de mi padre y mi madre al darme todo lo que les era posible dentro de nuestras limitaciones económicas. Al perderlos, sufrí muchísimo pero entendí que hay otros que nunca conocieron ese amor y me sentí mejor.
Cuando joven, conocí una niña de la cual me enamoré perdidamente, un día la besé y estalló en mí el amor hacia aquella joven tan bella que cuando se marcho, mi corazón sufría tanto, pero recordé en ese momento que hay personas que nunca han conocido el amor y me sentí mejor. 
Un día en este parque un niño correteando cayo al piso y comenzó a llorar, ayude a levantarlo, sequé sus lágrimas con mis manos y jugamos por unos instantes y aunque no era mi hijo, me sentí padre y feliz al saber que muchos no han conocido ese sentimiento. 
Cuando siento frío y hambre en el invierno, recuerdo la comida de mi madre y el calor de nuestra pequeña casita y me siento mejor porque hay otros que nunca lo han sentido y tal vez nunca lo sientan. 
Comparto mi pan con un amigo y siento el placer que da compartir con quien lo necesita, hay muchos que jamas sentirán esto. 
Mi querido amigo, que más puedo pedir a Dios o a la vida cuando lo he tenido todo y lo más importante es que estoy consciente de ello. Lo mismo que yo, nada.
Estamos agradecidos del cielo de esto, y sé que usted pronto lo estará también". Quedé mirando el suelo unos instantes, estaba perdido en la grandeza de las palabras de aquel sabio, mis ojos parecían abrirse en la sencillez, después de unos minutos levanté mi vista, aquel hombre ya no estaba a mi lado, pero a lo lejos y avanzando con mucha dificultad veía su encorvada espalda buscando el soporte en un improvisado y viejo bastón.
A mi lado sólo quedaron las lomas y un arrepentimiento enorme por la forma en que había vivido sin haber conocido la vida. Jamás pensé que aquel mendigo, tal vez un ángel, me daría el regalo más precioso que se le puede dar a un ser humano... LA HUMILDAD.
de la red

La Escalera

Un carpintero se puso un día a construir una escalera. Pasó un vecino, vio lo que estaba haciendo y le dijo: si me regalas un pequeño pedazo, a mí me servirá mucho y a tu obra casi no le perjudicará, ¿pudieras regalarme un tramo de tu escalera? El carpintero se rascó la cabeza y se lo dio. El vecino se lo agradeció y se fue contento. Después vino otra persona y le explicó que, permitiéndole usar unos peldaños, trabajaría y alimentaría a sus hijos. El carpintero accedió y le regaló unos peldaños. El hombre se retiró contento y agradecido. El carpintero continuó trabajando en su obra. Pasó por allí una pobre mujer y le pidió que le regalara un pedazo de madera, ya que era urgente arreglar una pared de su casa por la que se colaba el viento. El carpintero accedió. La mujer se alejó contenta y agradecida. Vinieron muchos más y el carpintero seguía accediendo. El invierno era duro, la miseria muy grande y el carpintero daba a todos pedazos de su escalera, aun para quemarlos como leña.



Y decía: - "No comprendo, mujer. Mi escalera es cada vez más chica y, sin embargo, ¡subo por ella al cielo!"

Te Compro Una Hora...


El niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. Pero el niño le daba vueltas a algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque "tenía un buen puesto".

Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:


    – Papá –le dijo- ¿cuánto ganas cada hora?. – Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, dos mil pesetas. ¿Por qué? – Quería saberlo. – Bueno, duerme.

Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía mil quinientas pesetas. Y al regresar otro día, de noche, su padre, le volvió a llamar el niño:

    – Papá, dame quinientas pesetas que me hacen falta para una cosa muy importante... – ¿Muy importante, muy importante? Tómalas y duerme. – No, papá, espera. Mira. Tengo dos mil pesetas. Tómalas. ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo. De hablar contigo. A veces me siento muy solo. Y tengo envidia de otros chicos que hablan con su padre...
El padre le abrazó.

(Del libro "Dios de perfil y ochenta minifábulas más" de Fermín de Mieza)

Las Cosas no siempre son lo que parecen...

Dos Angeles viajeros se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada. La familia era ruda y no quiso permitirle a los Angeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de ser así, a los Angeles le dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el Angel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el Angel más joven preguntó ¿por qué?, el Angel más viejo le respondió, "Las Cosas no siempre son lo que parecen."

La siguiente noche, el par de Angeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los Angeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso. Cuando amaneció, al siguiente día, los Angeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El Angel más joven estaba furioso y preguntó al Angel más viejo, ¿cómo pudiste permitir que esto hubiera pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; El Angel más joven le acusaba. La segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.

"Las Cosas no siempre son lo que parecen," le replicó el Angel más viejo. "Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría."

"Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen."

Algunas veces, eso es exactamente lo que pasa cuando las cosas no salen como uno espera que salgan. Si tú tienes fe, solamente necesitas confiar en que cualesquiera que fueran las cosas que vengan, serán siempre para tu ventaja. Y podrías no saber esto hasta un poco más tarde …

Algunas personas vienen a nuestras vidas y rápidamente se van…
Algunas personas               
se convierten en amigos        
    
y permanecen por un tiempo...
dejando huellas hermosas
en nuestros corazones... 
    

 desconosco el autor

Estimado señor futuro...

De mi mayor consideracion:
Le estoy escribiendo esta carta para pedirle un favor; usted sabrá¡ disculpar la molestia.
No, no tema, no es que quiera conocerlo; ha de ser usted un señor muy solicitado, habrá¡ tanta gente que querrá¡ tener el gusto; pero yo no.
Cuando alguna gitana me atrapa la mano, para leerme el porvenir, salgo corriendo a la disparada antes de que ella pueda cometer semejante crueldad.
Y sin embargo, usted, misterioso señor, es la promesa que nuestros pasos persiguen queriendo sentido y destino.
Y es este mundo, este mundo y no otro mundo, el lugar donde usted nos espera; a mi­, y a los muchachos que no creemos en los dioses que nos prometen otras vidas en los lejani­simos hoteles del mas  alla.
Y ahi­ esta¡ el problema, señor Futuro; nos estamos quedando sin mundo.
Los violentos lo patean, como si fuera una pelota; juegan a los señores de la guerra, como si fuera una granada de mano; y los voraces lo exprimen, como si fuera un limon.
A este paso, me temo, mas temprano que tarde, el mundo podra no ser mas que una piedra muerta girando en el espacio, sin tierra, sin agua, sin aire y sin alma.
De eso se trata, señor Futuro; yo le pido, nosotros le pedimos, que no se deje desalojar.
Para estar, para ser, necesitamos que usted siga estando, que usted siga siendo, que usted nos ayude a defender su casa, que es la casa del tiempo.
Haganos esa gauchada, por favor; a nosotros y a los otros: a los otros que vendran despues, si tenemos despues.
Le saluda atentamente:




Un terrestre.


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Lo tienes todo......


Se acercaba mi cumpleaños, pediré un deseo especial al apagar las velas de mi pastel, me decía mientras cruzaba el parque. Allí estaba, siempre sonriente, un mendigo junto a las palomas que revoloteaban cerca del estanque.De aspecto abandonado, este hombre miraba a las avecillas con una amplia sonrisa en su cara. Me senté a su lado al preguntarle por qué tanta Felicidad. Quise también sentirme afortunado al conversar con él y sentirme orgulloso de mis bienes y de ser un hombre al que no le faltaba nada. Tenía un muy buen trabajo y aunque las horas a veces parecían interminables, mi familia tenía todo lo que quería. Me acerqué entonces al hombre y le pregunte, "Caballero ¿qué pediría usted como deseo en su cumpleaños?" Seguro que pedirá dinero, me dije, así le daré unos billetes y habré hecho la obra de caridad del año. Mi asombro fue cuando el hombre me contesta con la sonrisa de siempre, "Amigo si pidiese algo más de lo que tengo seria muy egoísta, yo ya he tenido todo lo que necesita un hombre en la vida y más"Yo estaba verdaderamente intrigado. A mi asombro él continuó "Yo vivía con mis padres y mi hermano antes de perderlos una tarde de junio, conocí el amor de mi padre y mi madre al darme todo lo que les era posible dentro de nuestras limitaciones económicas. Al perderlos, sufrí muchísimo pero entendí que hay otros que nunca conocieron ese amor y me sentí mejor.Cuando joven, conocí una niña de la cual me enamoré perdidamente, un día la besé y estalló en mí el amor hacia aquella joven tan bella que cuando se marcho, mi corazón sufría tanto, pero recordé en ese momento que hay personas que nunca han conocido el amor y me sentí mejor. Un día en este parque un niño correteando cayo al piso y comenzó a llorar, ayude a levantarlo, sequé sus lágrimas con mis manos y jugamos por unos instantes y aunque no era mi hijo, me sentí padre y feliz al saber que muchos no han conocido ese sentimiento. Cuando siento frío y hambre en el invierno, recuerdo la comida de mi madre y el calor de nuestra pequeña casita y me siento mejor porque hay otros que nunca lo han sentido y tal vez nunca lo sientan.Comparto mi pan con un amigo y siento el placer que da compartir con quien lo necesita, hay muchos que jamas sentirán esto. 
Mi querido amigo, que más puedo pedir a Dios o a la vida cuando lo he tenido todo y lo más importante es que estoy consciente de ello. Lo mismo que yo, nada.Estamos agradecidos del cielo de esto, y sé que usted pronto lo estará también". Quedé mirando el suelo unos instantes, estaba perdido en la grandeza de las palabras de aquel sabio, mis ojos parecían abrirse en la sencillez, después de unos minutos levanté mi vista, aquel hombre ya no estaba a mi lado, pero a lo lejos y avanzando con mucha dificultad veía su encorvada espalda buscando el soporte en un improvisado y viejo bastón.A mi lado sólo quedaron las lomas y un arrepentimiento enorme por la forma en que había vivido sin haber conocido la vida. Jamás pensé que aquel mendigo, tal vez un ángel, me daría el regalo más precioso que se le puede dar a un ser humano... LA HUMILDAD.
de la red



Los pequeños detalles....


El alumno, según él, había terminado el cuadro.
Llamó a su maestro para que lo evaluara.
Se acercó el maestro y observó la obra con
detenimiento y concentración durante un rato.
Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles.
Con gran destreza dió unos cuantos
trazos aquí y allá. Cuando el maestro le regresó
las pinturas al alumno, el cuadro había
cambiado notablemente.
El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la
obra había pasado de mediocre a sublime.
Casi con reverencia le dijo al maestro:
¿Cómo es posible que con unos cuantos toques,
simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro?
Es que en esos pequeños detalles está el arte.
Contestó el maestro. Si lo vemos despacio, nos daremos
cuenta que todo en la vida son detalles.
 
(Desconozco su autor)

N.T.O.C.Y.T.A una historia de amor...

Mis abuelos ya estaban casados hacía mas de cincuenta años y continuaban
jugando al juego que habían iniciado cuando comenzaron su noviazgo.
La regla del juego era que uno tenía que escribir la palabra "Ntocyta" en un lugar inesperado para que el otro la encuentre y asi quien la encontrase deberia escribirla en otro lugar y asi sucesivamente.
Ellos se alternaban dejando "Ntocyta" escrita por toda casa, y asi que cuando uno la encontraba, era su momento de esconderla en otro lugar para que el otro a encuentre
Ellos escribian "Ntocyta" con los dedos en el azúcar dentro del azucarero o en el pote de harina para que el
próximo que fuera a cocinar la encuentre.
Escribian en la ventana empañada por lo sereno que daba para el patio donde mi abuela nos daba torta que
hacia con tanto cariño.
"Ntocyta" era escrita en el vapor dejado en el espejo despues de un baño caliente, donde la palabra iria a aparecer despues del próximo baño.
Una vez, mi abuela hasta desenrollo un rollo entero de papel higienico para dejar "Ntocyta" en la última hoja y enrollo todo de nuevo. No habia limites para donde "Ntocyta" pudiera surgir.
Pedacitos de papel con "Ntocyta" garabateado parecian enrollados al volante del coche que ellos compartían.
Los papeles eran metidos dentro de los zapatos y
dejados debajo de los almohadones. "Ntocyta" era escrita con los dedos en el polvo sobre las estanterias
Esta misteriosa palabra tanto hacia parte de la casa de mis abuelos como del mobiliario.
Llevo bastante tiempo para que yo comience a entender y gustarme completamente de este juego que ellos jugaban.
Mi ecepticismo nunca me dejo creer en un unico y verdadero amor, que pueda ser realmente puro y duradero.
Sin embargo, nunca dude del amor, entre mis abuelos.
Este amor era profundo. Era mas que un juego de
diversión, era un modo de vida.
Su relacion era basada en devocion y un amor apasionado, que no todo el mundo tiene la suerte de tener.
El abuelo y la abuela estaban siempre que podian con sus manos unidas.
Se robaban besos uno al otro, siempre que se encontraban en aquella cocina tan chiquita
Ellos conseguian terminar la frase incompleta del otro y todo el dia resolvian juntos las palabras cruzadas del diario. Mi abuela me cuchicheaba diciendo cuan bonito era mi abuelo, como el se habia vuelto un veijito lindo y amoroso.
Antes de cada comida, ellos se reverenciaban y daban gracias a Dios y bendiciones a los presentes por ser una familia maravillosa, para continuar siempre unidos y con buena suerte.
Mas una nube oscura surgio en la vida de mis abuelos: mi abuela tenía cancer de mama.
la enfermedad había aparecido hacia diez años.
Como siempre, el abuelo estaba con ella a cada momento. El la tranqulizaba en el cuarto amarillo de ellos, que él habia pintado de ese color para que ella
estuviera siempre rodeada de la luz del sol, mismo cuando ella no tenía fuerzas para salir
El cancer ahora estaba de nuevo atacando su cuerpo.
Con la ayuda de un bastón y la mano firme de mi abuelo, ellos iban a la iglesia todas las mañanas
Y mi abuela fue quedando cada vez más flaca,
hasta que, finalmente, ella no pudo salir más de casa.
Por algun tiempo, mi abuelo resolvio ir a la iglesia solito, rezando a Dios para cuidar de su esposa
Entonces, lo que todos temíamos sucedió. La abuela partió.


"Ntocyta" fue grabada en amarillo en las cintas de color rosa de los buques de flores del funeral de la abuela.
Cuando los amigos comenzaron a irse, mis tias, tios, primos y otras personas de la familia se juntaron y quedaron alrededor de la abuela por ultima vez.
Mi abuelo se quedo junto al cajon de la abuela, y en un suspiro bien profundo, comenzo a cantar para ella. A través de sus lágrimas y pesar, la música
surgio como una canción que venía muy de adentro de su ser.
Me sentia muy triste, nunca voy a olvidar aquel momento. Porque yo sabia que sin todavia entender completamente la produndidad de aquel amor, yo habia tenido el privilegio de testimoniar la belleza sin igual que aquello representaba.


Apuesto que a esta altura usted se estará preguntando:
 
"Pero que significa NTOCYTA?".

Nunca Te Olvides Cuanto Yo Te Amo =


"NTOCYTA"

"...Sólo el amor verdadero pasa todos los limites y
transciende mas allá del tiempo....."

Un Amor que llena los espacios vacios,


Un Amor que hace noches con sol,


Un Amor que nos alivia del dolor,


Un Amor asi.... más allá del tiempo...


será que existe??


Prefiero creer que si...



Dos Amigas..una vison ante nuestros mayores...

Mis queridos lectores recomiendo que hagamos una retrospectiva ante nuestros mayores y darles la dimension correcta del valor que tiene afectiva y emocionalmente para nosotros , tanto a nuestros padres como a nuestros projimos...porque luego puede ser tarde...desde mi corazon espero haber sido util con esta reflexion que hoy les dejo...


con todo mi cariño


adri





Dos amigas se encontraban tomando un café y una le comenta en tono de queja a la otra:


- "Mi mamá me llama mucho por teléfono para pedirme que vaya a platicar con ella. Yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser.


Ya sabes cómo son los viejos: cuentan las mismas cosas una y otra vez. Además, nunca me faltan compromisos: que el trabajo, que mi novio, que los amigos... "


- "Yo en cambio..." - le dijo su compañera - "...platico mucho con mi mamá. Cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento sola, cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor. "


- "Caramba..."se apenó la otra"... Eres mejor que yo. "


- "No lo creas, soy igual que tú" respondió la amiga con tristeza, "...visito a mi mamá en el cementerio. Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo, tampoco yo iba a platicar con ella y pensaba lo mismo que tú.


No sabes cuánta falta me hace su presencia, cuánto la echo de menos y cuánto la busco ahora que ha partido. Si de algo te sirve mi experiencia, platica con tu mamá hoy que todavía la tienes, valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro las tiene y trata de hacer a un lado sus errores que de una forma u otra ya forman parte de su ser.

No esperes a que este en un panteón, porque ahí la reflexión duele hasta el fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrás hacer lo que dejaste pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar, no permitas que te pase lo que me pasó a mí."


En el automóvil, iba pensando la muchacha en las palabras de su amiga. Cuando llego a la oficina, dijo a su secretaria:
- "Comuníqueme por favor con mi mamá, no me pase más llamadas y también modifique mi agenda porque es muy probable que este día, se lo dedique a ella!! "

Regalos de Dios....

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Anoche tuve un sueño raro: En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una tienda nueva. El rótulo decía: "Regalos de Dios". Entré; un ángel atendía a los clientes. Yo, asombrado, le pregunté: - ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor? - Ofrezco cualquier don de Dios. - ¿Cobras muy caro? - No, los dones de Dios son gratis. Miré los grandes estantes; estaban llenos de ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo tenía gran necesidad de todas aquellas cosas. Cobré valor y le dije al ángel: - Dame por favor, bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación. Me sorprendí mucho cuando vi que el ángel, de todo lo que yo le había pedido, me había hecho un solo paquete; allí estaba en el mostrador, un paquete tan pequeño como el tamaño de mi corazón. - ¿Será posible? -pregunté, -¿Esto es todo? El ángel me explicó: - Es todo, Dios nunca da frutos maduros; Él sólo da pequeñas semillas, que cada quien debe cultivar.

La palabra que lo puede todo

- ¿Qué haces?
- Estoy escribiendo.
- ¿Y qué escribes?
- Una palabra grande.
- ¿Qué es eso de una palabra grande? ¿te refieres a una palabra en mayúsculas?
- No, me refiero a una palabra grande, una de esas palabras por las que merece la pena luchar, herirse, proseguir intentándolo todo siempre, tal vez sea una palabra demasiado grande para mi. - ¿Qué palabra es esa?¿Es una palabra muy larga? - No, es pequeña, muy pequeñita.- No entiendo, ¿cómo una palabra grande puede ser pequeña? - Es que esa magia a veces se da en las palabras. Hay palabras que surgen, palabras que crecen, palabras qué sueñan y luego hay palabras grandes que. . . - ¿Una palabra que surge? ¿cúal? ¡Dime una, por favor!
AMOR.
- Claro, ¡amor!, esa palabra surge y es bonita. - Y ¿hay alguna palabra que crezca? - Sí, la hay: AMISTAD.
- Ah, amistad, es una palabra muy bella también y, ¡es cierto! puede crecer mucho. - Y dime, ¿hay palabras que sueñen? ¿sabes alguna?- PERDÓN. - Anda es verdad, perdón también es una palabra bonita que tiene bonitos sueños de esperanza. - Y oye, dime, yo no sé si existirá pero. . . ¿hay una palabra que lo pueda todo? - ¿Una palabra que lo pueda todo? - Sí, sí, dime una palabra que lo pueda todo. - Explícate mejor, no comprendo qué pides.
- Pues yo quiero que me digas una palabra que sea mayor que el AMOR, que la AMISTAD, que el PERDON, una palabra que lo abarque todo, una de esas palabras humanas, por la que se es capaz de hacer locuras, de intentarlo todo, de esforzarse, de fracasar y sin embargo tomar fuerzas del amor aunque no surja, de la amistad aunque no crezca, del perdón aunque ni se pueda soñar, una de esas palabras que solo son argumento de buenos corazones, una palabra que no lastime, que no ofenda ni asuste, una de esas palabras que al pronunciarla, aunque se diga en silencio, ya se entienda todo. ¿Conoces alguna? ¿crees que existirá una palabra más grande que todas las demás? - Sí, claro que la hay. Es una palabra fácil de decir pero muy dificil de expresar, una palabra que si se pierde nunca se puede volver a encontrar a solas, siempre hay que hacerlo con ayuda de los demás y si nadie te quiere ayudar a recuperarla, no tenerla se convierte en un eterno sufrimiento que se padece en silencio, a solas. Es la palabra que he escrito, es la que necesito, es la palabra que no tengo, la que me hace siempre llorar, ¿quieres que te diga mi palabra más grande?? - ¿Tú palabra grande encierra todo eso? pues, ¿cúal es esa palabra tan grande que lo puede todo????
PAZ
Y entonces…
alguien me miró a los ojos, que enrramados de tristeza trataban de apartar la vista y sujetándome la cabeza me miró con cariño y me dijo: yo conozco una palabra aún más grande que esa, una palabra aún más pequeña de escribir que PAZ, esa es la palabra que en tu vida lo puede todo, la que un día hará justicia, la que no debes olvidar jamás. ¿Cúal es esa palabra? - me atreví a preguntar con un hilo de voz en los labios.
FE
Cristina Mena (escritora española)

Amar sin condiciones....

Una historia que fue contada por un soldado que pudo regresar a casa después de haber peleado en la guerra de Vietnam: Un soldado le habló a sus padres desde San Francisco. - "Mamá, Papá. Voy de regreso a casa, pero les tengo que pedir un favor: Traigo a un amigo que me gustaría que se quedara con nosotros."
- "Claro," le contestaron, "Nos encantaría conocerlo."
"Hay algo que deben de saber", - el hijo siguió diciendo, "él fue herido en la guerra. Piso en una mina de tierra y perdió un brazo y una pierna. Él no tiene a donde ir, y quiero que se venga a vivir con nosotros a casa."
"Siento mucho el escuchar eso hijo. A lo mejor podemos encontrar un lugar en dónde él se pueda quedar."
"No, Mamá y Papá, yo quiero que él viva con nosotros."
"Hijo," le dijo el padre, "tú no sabes lo que estás pidiendo. Alguien que esté tan limitado físicamente puede ser un gran peso para nosotros. Nosotros tenemos nuestras propias vidas que vivir, y no podemos dejar que algo como ésto interfiera con nuestras vidas. Yo pienso que tú deberías de regresar a casa y olvidarte de esta persona. Él encontrará una manera en la que pueda vivir él solo."
En ese momento el hijo colgó la bocina del teléfono. Los padres ya no volvieron a escuchar de él. Unos cuantos días después, los padres recibieron una llamada telefónica de la policía de San Francisco. Su hijo había muerto después de haber caído de un edificio, fue lo que les dijeron. La policía creía que fue un suicidio.Los padres destrozados por la noticia volaron a San Francisco y fueron llevados a la morgue de la ciudad para identificar a su hijo. Ellos lo reconocieron, para su horror descubrieron algo que no sabían, su hijo tan solo tenía un brazo y una pierna.